Y la historia comienza así…
Yo iba en primero de secundaria, acababa de salir de la primaria, llevaba pocos días en la secundaria, me estaban presentando en mi taller y en ese momento fue cuando por vez primera, conocí, sólo de vista, a la mujer más bella del mundo, a la chica de mis sueños, pero en ese momento no le hablé.
Ahora, ya en tercer año de secundaria y a pocas semanas antes de salir de ella, yo me encontraba ensayando una poesía, la cuan íbamos a recitar a todos los terceros, con motivo de su salida, bueno, en fin, mi maestro de taller de electrotecnia no se sentía conforme con la escuela, así es que renunció, a causa de ello no teníamos maestro y debido a la gran incompetencia de la gente, no nos quisieron mandar a otro maestro así es que nos repartieron en los distintos talleres que había, según ellos el que nosotros quisiéramos, hicieron un uso de la “democracia” y sin preguntarnos a mí y a varios compañeros más nos mandaron a el taller de corte y confección, no nos preguntaron, porque como nos encontrábamos ensayando poesía y según ellos no nos querían molestar, dejaron que los demás eligieran primero y pues nos toco ese.
Y así comenzó la historia, inmediatamente que entré al taller, algo disgustado por la arbitrariedad cometida, comencé a instalarme en el lugar que me proporcionaron, y después de terminar, alcé la mirada y… …ahí estaba, la chica que había visto en primer año, la misma, más hermosa que nunca, frente a mí, como si el destino lo hubiera querido así. En ese preciso instante mi inconformidad hacia la decisión tomada desapareció.
Durante los martes de los meses siguientes, me dediqué a observarla lo más discreto posible, admiraba cada parte de su cuerpo, debo admitirlo, jamás había visto a una chica que fuera tan hermosa, pero por vez primera los nervios me comieron y me impidieron dirigirme a ella, así es que sólo la observaba, cada movimiento que hacía, cada gesto, cada prenda que cocía, todo me parecía hermoso, todo y cada una de las cosas que ella hacía, desde el primer momento que la vi quede flechado, quedé idiotizado por su belleza, no tenía ojos para nada ni nadie más, sólo para esa chica que sin quererlo robo mi corazón.
Frente a mí, nada que se interpusiera entre ella y yo, nada absolutamente, no me quedo más remedio que comenzarla a amar.
No fue hasta la última semana antes de salir para siempre de la secundaria, ese último martes en que podía verla, tenía que disfrutarla más que nunca. Ese día se presentaron una gran serie de sucesos: en un momento la profesora se levanto, se dirigió al lugar de la chica que tenía mi mirada presa, se acercó y le quito la silla, ella sin saber que pasaba se levanto, deberían haber visto la carita que puso, tan tierna y hermosa, puso una cara de escepticismo y yo no pude resistir la risa hacia la acción cometida, que sin más ni más salio de mi boca, pensé que era el fin, que nunca tendría la oportunidad de que me hablara; otro: por esos tiempos ya comenzaban las firmas de playeras, chazarillas cuadernos y demás cosas, y en “nuestro” taller no fue la excepción, se comenzó a rolar una chazarilla, que sin saber de quien era llego a un lado de mí, a las manos de una compañera, que comenzó a firmar, y a mí me gano la tentación, dije OK, pues vamos a firmarla, y así fue, comencé a firmar una manga, después me vino una enorme duda: ¿de quien será?
Tomé la chazarilla entre mis manos y, debido a su tamaño, grité: ¡de quién es esta ombliguera!, las reacciones no se hicieron esperar, pero de quien menos lo esperaba, la chica a la que mi mirada había estado elogiando volteo, me vio directamente a los ojos y me dijo con voz suave “mía” me moría de los nervios, no sabía que hacer, una pregunta vino velozmente a mi mente, ¿Cómo será por dentro?, las dudas en mi mente estallaron, ¿me mandara al diablo?, ¿me aceptará?, ¿me dirá que estoy loco?, así es que acerqué lentamente la chazarilla a mi nariz, la olí y olía tan rico que le dije: que le echaste, me respondía que nada, pero yo seguía insistiendo y la respuesta que me dio fue un “yo creo que mis feromonas” ahí supe que no sólo era bonita, sino que era buena onda, para no perder su atención, le dije, ¿me firmas mi cuaderno?
Ella asintió, se lo entregué y yo firme bien su chazarilla, nos entregamos nuestras cosas, yo su chazarilla y ella mi cuaderno, yo leí lo escrito mientras ella leía lo que yo le había escrito. En lo escrito me decía varias cosas, por las cuales supe que no era hipócrita, y había algo que me impactó terriblemente, que decía: “siempre te recordare como el chavo que se me quedaba viendo en taller” ahora sabía, ¿Cómo se dio cuenta que la observaba si lo había hecho de la forma más discreta posible?
En aquel escrito me di cuenta de que pensábamos en muchas cosas igual, que teníamos muchas cosas en común, como el amor a la naturaleza. A mi mente vino un pensamiento el cual me decía “es ahora o nunca” no lo dude ni tantito, me apresure a arrancar un pedazo de hoja de mi cuaderno, mi garganta estaba totalmente cerrada a causa de el gran impacto que vino sobre mí, por aquellos papeles conocí un poco más de ella, en uno de ellos me pidió que si la acompañaba a buscar a sus amigas, esa oportunidad no la podía perder, así es que mi respuesta fue afirmativa, salimos de aquel taller que había sido mi cómplice durante varios meses.
Salimos, escuché por vez primera su dulce voz y esa voz iba dirigida a mí, me dirigió su mirada, me regalo un poco de su tiempo y hasta una sonrisa, no fue hasta ese momento, el de nuestra primera plática, cuando me di cuenta del ser tan complejo y tan bello que era, me parecía irreal, ¿cómo alguien tan bello por fuera podía ser un infinito mejor por dentro? Así terminó ese día, no cabía la felicidad en mi cuerpo: la chica que había estado esperando ahora parecía materializarse frente a mí.
Los siguientes días, mis nervios volvieron, así es que no le hablaba, sólo la saludaba de lejos, algo muy raro, puesto que jamás me había pasado con nadie más, de la misma manera transcurrieron los siguientes días, hasta que llego el ultimo, mi cuerpo quería gritarle tanto pero no podía y lo único que pude hacer fue decirle adios, te cuidas, que estés bien y que te vaya super, después no supe nada de ella, creí que la había perdido para siempre, pero ya no podía hacer nada, creí que ahí habían acabado todas las grandes coincidencias que nos unían, pero no
Un día, cerca de mi casa, en el bachilleres, voltee y ahí estaba, igual de bella y hermosa, me dirigí hacia ella, la salude, volví a sentir sus tersas mejillas, como piel de durazno, conversamos un rato, nos hablamos por segunda vez y al igual que antes, le dije que se cuidara, pero ahora le dije que haber que día nos veíamos para platicar, no fue así, fue mejor que eso.
Otro día, en el Internet apareció una ventana donde decía que aquella chica me había agregado, por supuesto que le di aceptar, de esa forma comenzó todo nuevamente. Recibía correos de ella y yo se los respondía, en un principio eran de amistad, pero poco a poco, no sé como ni cuando, esos correo fueron transformándose de amistad a amor, cada vez más bueno y mejor, esto empezó, creo, por uno muy interesante en el cual ella me decía que si llegaba a sentir algo por alguien que por favor se lo dijera, que sabía que podía confiar en ella, y yo le respondí que la verdad sí, que si sentía algo muy grande por una personita maravillosa que además ella conocía muy, pero muy bien, su respuesta fue una pregunta, ¿Quién era esa chica, quién? Cuando en un tercer correo le respondí que era ella, que me había gustado desde hacia mucho tiempo, así estuvimos aproximadamente tres meses, sin vernos para nada, sólo por correo, conociéndonos cada vez mejor.
Después de esos tres meses al fin un encuentro, el primero para los dos, en el cual nos confesaríamos nuestro total amor. Así fue, sólo que no nos confesamos nada, los malditos nervios nuevamente me volvieron a traicionar, haciendo que saliera alguien que no era yo, lo cual a ella no le pareció y me lo hizo saber, no inmediatamente, pero si me lo hizo saber, ese día nos besamos y sentí sus labios mágicos uniéndose con los míos. Pero no sé, temía y ella también. Temíamos no ser lo mejor el uno para el otro, no ser completamente correspondidos, puesto que la forma en la que nos habíamos conocido era tan rara que parecía demasiado bueno para ser verdad.
Eso era lo que nos pasaba, lo que nos impedía seguir. Eso nos separó, y por poco lo hace para siempre, decidimos que lo mejor era que ahí quedara todo, como una buena amistad, pero, nuevamente, no supe ni cuando ni como, nos dimos cuenta de que nos necesitábamos mutuamente, así es que volvimos a encontrarnos, pero ahora más fuertes, ahora si nos dijimos todo, nos besamos, no sabemos que día, que momento, sólo sabemos que fue en otoño, donde se destruye la vieja vida para dar paso a la nueva vida, renacer.
Así han pasado las horas, los días, las semanas, los meses y nuestro amor cada vez se acrecenta más y más, yo la amo con todo mi ser, la amo más que a mi propia vida, por esa chica vivo y muero, jamás en mi vida había sido tan feliz, apenas llevo unos meses con ella y siento como si ya hubiera pasado varias vidas, como si durante una eternidad estuviéramos juntos, amándonos loca y desesperadamente, rompiendo esquemas y mitos.
La chica sobre la que cuento esta historia de amor, se llama laura, es mágica, es, como le digo a ella, como si antes hubiéramos sido uno y alguien, por envidia nos separo, ahora nos hemos vuelto a encontrar para jamás separarnos.
Para nosotros no hizo falta una pregunta, porque ambos sabíamos que queríamos, no hacen falta fechas porque para nosotros lo más importante es que nos amamos, para nosotros lo más importante es el uno y el otro.
¿Creen en su media naranja? Yo sí, a veces buscamos las cosas donde menos, en los lugares equivocados, los mas absurdos, y a veces están frente a nosotros sólo que no las vemos y cuando las dábamos por pérdidas aparecen, para rescatarte de la penumbra en la cual te encontrabas, no me dejarás mentir, cuando la encuentras la quieres más que a ninguna otra “cosa”, porque desde antes ya la sentías como una parte tuya y, ahora al tenerla, es como encontrar una parte muy importante de tu vida, es como encontrarte a ti mismo.
¿A poco no?, ¿las cosas raras e inesperadas son las que más valen la pena y las que más quieres?, hasta este día me han surgido más dudas que respuestas de cómo y por qué estamos juntos, quién fue aquel que decidió juntarnos, aquel que hizo que aquella mujercita se cruzara en mi camino, no lo sé, sólo sé que le estoy eternamente agradecido.
Gracias por llegar hasta aquí, gracias por leerme, gracias por regalarme un poco de tu tiempo para conocer un poco más de mi historia.
